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Los niños de 2 a 3 años aprenden el lenguaje durante situaciones de cuidado

Por Emmy Gay, de una conferencia de Silvia Papp en la Casa Pikler

Las situaciones de cuidado no siempre se aprecian lo suficiente en las familias. A veces, ni siquiera hay un lugar dedicado para ellos, y los niños se cambian donde sea conveniente. Sin embargo, en entornos de guardería como la Casa Pikler, las situaciones de cuidado son actividades centrales, que brindan valiosas oportunidades para el aprendizaje y el desarrollo.

La importancia de las situaciones de cuidado

Durante las rutinas de cuidado, los niños aprenden mucho sobre el lenguaje y cómo interactuar con el mundo. Alrededor de la edad de un año, los niños comienzan a mostrar un mayor interés en su entorno, a menudo porque ahora pueden pararse y caminar, lo que les da una visión más amplia de su entorno. Este hito del desarrollo se acompaña de una mayor capacidad de atención y de la capacidad de iniciar el contacto señalando.

Comprender los cambios en la atención

A medida que los niños crecen, su capacidad para concentrarse y cambiar el tema de atención mejora. Comienzan a mirar menos las manos y las acciones del adulto y dirigen su atención hacia afuera. Esta ampliación de los intereses puede hacer que las situaciones de atención sean más desafiantes, pero también brinda una oportunidad para una comunicación más profunda y la construcción de relaciones.

Mantener la comunicación

Cuando los intereses de un niño se expanden, mantener la comunicación durante las situaciones de cuidado requiere adaptar nuestro enfoque. Es fundamental seguir haciendo de estos momentos experiencias compartidas, apoyando el desarrollo del niño a través de un enfoque relacional. En esta etapa, los niños juzgan todo en función de las reacciones del adulto. Comprender esto ayuda a los cuidadores a proporcionar respuestas consistentes y de apoyo.

El papel de los gestos y las palabras

El diálogo con los niños pequeños implica tanto la comunicación verbal como la no verbal. En el enfoque de Pikler, los gestos son lo primero, seguidos de las palabras. Esta coreografía ayuda a los niños a comprender y predecir lo que sucederá a continuación, creando una sensación de seguridad y comprensión. Un diálogo saludable implica guiar la atención del otro hacia adelante y hacia atrás, manteniendo un ritmo en el que ambas partes inicien la interacción.

Mejorar el desarrollo del lenguaje

Los niños aprenden primero los sustantivos y luego comienzan a entender los verbos. Durante esta fase, los adultos pueden ayudar complementando las palabras y sonidos del niño, poniéndolos en contexto y agregando información. Por ejemplo, si un niño ruge como un tigre, el cuidador puede responder con: “Sí, ese es un tigre. Tienes un tigre en tu pañal”. Este enfoque apoya el desarrollo del lenguaje y ayuda a los niños a comprender y usar las palabras de manera significativa.

Respetar la opinión del niño

También es importante que los cuidadores respeten y usen los nombres y las palabras que los niños crean. Al incorporar el lenguaje del niño en la conversación, los cuidadores validan sus contribuciones y fomentan un sentido de agencia y confianza en la comunicación.

Conclusión

La comunicación efectiva con los niños de 2 a 3 años durante las situaciones de cuidado es esencial para su desarrollo. Al mantener un tono amable y compasivo y respetar la opinión del niño, los cuidadores pueden crear experiencias enriquecedoras y compartidas que apoyen el crecimiento del niño. El enfoque de Pikler, con su énfasis en gestos y palabras sincronizados, ayuda a construir una base sólida para un desarrollo saludable y relaciones significativas.