Aprendizaje intencional y juego libre
Son muchas las veces que escuchamos ideas mal entendidas sobre el juego libre. Desde quienes dicen que es “dejar que los niños hagan lo que quieran”, hasta quienes creen que simplemente es “una excusa para no hacer el trabajo pedagógico”. Y nada más lejos de la realidad. Bueno, tal vez el “dejar que los niños hagan lo que quieran” tiene una parte de verdad, pero es más profundo que una simple cuestión de dejar hacer. Por eso, hoy quiero hablarles del aprendizaje intencional.
En nuestros programas de cuidado infantil en el hogar tenemos muchas maneras de orientar el aprendizaje de nuestros niños con una intencionalidad profunda. Pero esto implica que estemos presentes en la cotidianidad. Dejamos que los niños jueguen libremente; dejamos que exploren el espacio, los materiales y las interacciones con sus compañeritos. Pero ¿cómo hacemos para que el juego libre se convierta en un espacio de pedagogía intencional?
Conociendo mejor a nuestros niños y aquello que les interesa. Podemos preparar el espacio con materiales que llamen más su atención. Podemos transformar los espacios de juego libre, reacomodar nuestra planta física y crear nuevos materiales utilizando objetos de uso cotidiano. Nuestra intención pedagógica debe centrarse en conocer profundamente a nuestros niños.
Observa, interpreta lo que observas y actúa con intención para apoyar el desarrollo de los infantes. En el segundo artículo de esta serie estaré dando recomendaciones específicas.