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Por nuestros infantes, pero…

No es la primera vez que esto ocurre. Ha sucedido en otros cambios de gobierno en la Ciudad de Nueva York. En ocasiones, se trata de un lavado de imagen de una iniciativa antigua; en otras, de un parche remedial sobre lo que ya está ocurriendo. Pocas veces —o casi nunca— se atiende el tema del cuidado infantil con la seriedad que merece. El discurso político parece trillado: “los niños son el futuro”, “por nuestros infantes…”. Si los niños son el futuro, significa que nosotros, hoy, somos el resultado de ese pasado. Y, para muchas personas de nuestras comunidades, ha sido una fortuna estar presentes hoy, cuando tantas veces hemos sido descartados.

Debo señalar que comencé a escribir esta serie de artículos —de la cual este es el primero— antes de que, en nuestro día de desarrollo profesional del 27 de marzo de 2026, contáramos con la participación de la Deputy Chancellor de Educación Temprana, Simone Hawkins, así como con representantes de la oficina del alcalde electo. Ese día se aclararon varios de los puntos que pensaba analizar en esta serie para nuestro blog. No obstante, el enfoque de esta serie no cambia. Nuestra directora de Executiva, Emmy Gay, compartió muy acertadamente, en medio de la presentación, unas palabras que resuenan con esta introducción: “Qué bueno que pudieron ver a nuestras educadoras cara a cara, ponerle rostro a quienes realizan la labor del cuidado infantil”.

Si nosotros, en el presente, somos el resultado de nuestro pasado, debemos reconocer que ya nos hemos fallado muchas veces y que podemos hacerlo mejor. Durante la presentación, las y los representantes del gobierno repitieron —casi como una consigna— que la base del 2K serían las educadoras que se dedican al cuidado infantil en el hogar, y que cuentan con ellas para lograr el cuidado infantil universal (una de las propuestas de campaña del alcalde). Más allá de esto, datos específicos —como tarifas y otros aspectos financieros— quedaron sin respuesta, con la promesa de ser divulgados próximamente.

Muchas otras preguntas fueron respondidas con optimismo. Incluso, se reiteró constantemente el mensaje de que la retroalimentación y el apoyo de las educadoras son fundamentales para esta iniciativa.

Ahora bien, por nuestros infantes y su futuro, es momento de mirar el presente. Si las educadoras de cuidado infantil en el hogar serán la base de esta propuesta, su situación actual es urgente. No podemos construir un sistema de cuidado infantil universal sosteniendo prácticas que perpetúan la desigualdad laboral de nuestras educadoras. Por nuestros infantes, es imprescindible atender las desigualdades del presente para garantizar el mejor entorno de cuidado. Por nuestros infantes, contamos con las educadoras mejor preparadas de la historia, pero también con una desigualdad laboral inconmensurable.

La apertura de dialogar con las educadoras de cuidado infantil en el hogar es, sin duda, un primer paso. Pero sus perspectivas, comentarios, preocupaciones y sugerencias no pueden quedar fuera de la propuesta de cuidado infantil universal si ellas constituyen su base. No puede ser solo una conversación puntual ni unilateral. Al final, son ellas quienes trabajan en las diversas comunidades que sostienen esta ciudad. Son ellas quienes harán posible el cuidado universal. Desde su presente, por nuestros infantes, ellas representan el primer paso hacia el futuro.

En este sentido, en esta serie exploraré sus inquietudes sobre el 2K y abordaré temas que les resultan relevantes. Así como hemos iniciado este diálogo, esperamos que se continúe contando con las educadoras en cada paso hacia un sistema de cuidado infantil universal.