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Comunicación, trabajo en equipo y límites saludables

Se acerca el comienzo del nuevo año escolar y es un momento oportuno para trabajar en uno de los cimientos más importantes del cuidado infantil: la relación entre las educadoras y las familias.

Es de suma importancia mantener una relación sana entre todos por el desarrollo y bienestar de nuestros niños, pero también porque muchos de ellos pasarán una parte importante de su tiempo en los programas de cuidado infantil durante los próximos años. Las educadoras brindan un servicio esencial a las familias, pero, al mismo tiempo, se convierten en una familia extendida para ese pequeño que comienza a conocer y descubrir el mundo.

Teniendo esto en cuenta, comparto tres puntos primordiales que debemos tener presentes para mantener relaciones saludables con las familias de nuestros niños.

  1. Comunicación

Seamos claros con las familias, pero, a la misma vez, respetuosos. Evitemos los sarcasmos y los silencios como formas de comunicación. Brindemos información clara, concisa y precisa.

Esto no significa que tengamos que estar todo el día comunicándonos con las familias acerca de los niños. Se trata de aprovechar los momentos de entrega y recogido para compartir un poco de información sobre su desarrollo, sus necesidades y esos pequeños momentos de brillo en los que aprende algo nuevo, logra algo importante o comparte algo especial.

Hagamos de la comunicación cotidiana un espacio fluido, respetuoso y con el ánimo de sumar.

  1. Trabajo en equipo

Esto es muy sencillo: lo más importante es el desarrollo y bienestar de nuestros niños. La educadora y la familia deben verse como un equipo que trabaja en favor del desarrollo y futuro de cada niño, creando juntos espacios seguros, estables y llenos de oportunidades para aprender.

Cuando familia y educadora trabajan de la mano, el niño recibe un mensaje importante: hay adultos que lo acompañan, lo escuchan y quieren verlo crecer.

  1. Límites saludables

Es importante establecer expectativas claras respecto a los horarios, la comunicación, las responsabilidades y la privacidad, manteniendo siempre un trato cordial y respetuoso.

Muchas veces, las educadoras no solo cuidan de nuestros niños; también terminan convirtiéndose en una fuente de apoyo para las familias de muchas maneras. Precisamente por eso, es importante establecer límites claros y respetarlos de ambos lados.

Familias, por favor, recuerden que también hay que cuidar a quien nos cuida. Respetemos los horarios de los programas y la privacidad de nuestras educadoras. Cuidar a quienes cuidan también es una forma de construir relaciones saludables.

Hay muchos otros puntos de los que podríamos hablar, pero enfoquémonos en estos tres para comenzar el año con buenas bases.

Bienvenidas sean las nuevas familias y enhorabuena a nuestras educadoras por todo lo que hacen y por contar siempre con ustedes. ¡Que tengamos un excelente nuevo año escolar!